Jornadas ACTUAR 2019. Mirtha Ibarra: eterno espíritu de libertad

Por Diana Rosa Riesco / Fotos: Adalberto Roque y Sergio Parra
 
En el aniversario 40 de la Agencia Artística de Artes Escénicas Actuar, Arte por Excelencias se complace en entrevistar a Mirtha Ibarra, actriz de teatro, televisión y cine, reconocida por su actuación en el multipremiado Fresa y chocolate, ícono de la filmografía cubana, iberoamericana y universal. Acaba de recibir el Premio por la obra de la vida en la presente edición de las Jornadas Actuar.
 
«Después de haber hecho mucho teatro y ganado algunos premios, Hasta cierto punto (1983) del director Tomás Gutiérrez Alea (Titón) marcó un hito en mi carrera, porque comenzaba prácticamente a hacer cine y me valió el Gran Coral de actuación en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de ese año, donde la película recibió el Gran Coral de ficción. En ella se tratan temas muy polémicos relacionados con la defensa de los derechos de la mujer, su libertad como ser humano, la violencia de género… que me han interesado siempre»
 
A seguir vinieron nuevas experiencias como Otra mujer (1987), de Daniel Díaz Torres, donde se aborda también el tema de la mujer, pero en el escenario rural, donde era subestimado su rol como trabajadora. Con él gané el Premio Caracol de Actuación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac)», explica la actriz, graduada de la Escuela Nacional de Arte y licenciada en Letras por la Universidad de La Habana.
 
Su interpretación en Fresa y chocolate (1993) ocupa un lugar especial, al punto de sensibilizarle y sacarle las lágrimas con solo mencionarlo: «Generalmente, en el cine cubano, los personajes marginales son vistos desde una óptica negativa; sin embargo, en este caso, al estar concebido como un ser desvalido, frágil, en busca del amor, logra una autenticidad que lo identifica con el público y la crítica.
 
«Esta película marca un antes y un después en la cinematografía cubana, pues en una segunda lectura convida a reflexionar sobre la intolerancia a lo diferente; de ahí su vigencia en un mundo donde existe la intransigencia religiosa, racial, étnica… lo que revela la profundidad filosófica y universalidad de Titón como visionario que se adelantó a su época»
 
«Yo no quería hacer este personaje, porque Titón, quien fuera mi pareja por más de veinte años, ya estaba enfermo, y prefería estar a su lado todo el tiempo. Le di como pretexto que no iba a ser importante. Al final los protagónicos, David y Diego, estaban muy bien definidos y el mío ya lo había interpretado en Adorables mentiras (1990). Sin embargo, él, quien pasó dos años escribiendo el guion con Senel Paz, me dijo: “No, Mirta, yo te prometo que este personaje va a tener un gran peso en la película”. Tenía razón, me abrió las puertas de todo lo que interpreté después, principalmente en España».
 
Mirtha ha formado parte del elenco de filmes españoles y coproducciones con Cuba como Cuarteto de La Habana, de Fernando Colomo (1998); Sobreviviré, de Menkes-Albacete (1999); Quia, de Silvia Munt (2000); y Sagitario, de Vicente Molina Foix. Hizo La verdad de Laura (2002), una telenovela que tuvo mucho éxito. Debutó como realizadora en el 2008 con el documental Titón: de La Habana a Guantanamera, premiado el año siguiente en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles.
 
«Lo concebí junto con el libro. Pretendía no solo dar la parte íntima de Titón, su trayectoria desde los años cincuenta hasta sus últimas cartas, sino también su aporte artístico. Gracias a la Televisión Española y al Ministerio de Cultura español conseguí hacerlo. Lo interesante del material es que el propio Titón hace este recorrido y luego directores cubanos como Enrique Pineda Barnet, Fernando Pérez y Humberto Solás hablan sobre su obra, de incuestionable valor para la cinematografía mundial».
 
Mirtha, quien en el 2000 obtuvo un enorme éxito con la obra teatral Obsesión habanera, que escribió, interpretó y codirigió, trabaja en estos momentos en la confección de un guion cinematográfico basado en otra de sus creaciones: Neurótica anónima, y se desvela por la inauguración del Centro de Promoción e Investigación Audiovisual Tomás Gutiérrez Alea, en La Habana Vieja, que, según ella, estará bendecido por su ubicación: intersección de la calle Leonor Pérez —madre de José Martí— y Cuba.
 
«Será un espacio de gran valor museológico, de conservación y de memoria de la obra de Titón. Voy a poner a disposición de la comunidad su biblioteca: libros, fotos, premios… las cartas que me inspiraron para hacer el libro Volver sobre mis pasos, título que tomé de una carta hermosísima que le hizo a mi hijo, donde le explica que cuando uno comete un error al juzgar a alguien, debe guardar la enseñanza para actuar de manera distinta en una situación semejante.
 
Inspirados en este epistolario de Titón a grandes artistas como Sydney Pollack, Robert Redford, Carlos y Antonio Saura, Alfredo Guevara, Julio García Espinosa y Leo Brouwer, y las respuestas de estos, se organizarán talleres en colaboración con la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (EICTV), la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) y la Cinemateca de Cuba, en los que realizadores nacionales e internacionales discutirán sobre la creación artística con el sentido crítico de Titón».
 
El espíritu de libertad creativa que le impregna Mirtha a cada personaje, a cada proyecto, a cada causa, con enorme empuje y fuerza, confiesa haberlo heredado de su madre, una despalilladora de tabaco de San José de Las Lajas, cuya conciencia obrera, política y de reconocimiento del valor de la mujer le acompañará eternamente.