Jornadas ACTUAR 2019, entrevista a la actriz Kenia Ortiz

Por Miguel Moret           30/05/2019
 
Foto: Alex Ordaz Zayas
 
 
Un poco de historia
 
Yo nací el día 13 de abril de 1948 en la antigua provincia de Oriente, en un cuartón de un central que antes se llamó Ermita, ahora es Costa Rica y pertenece a Guantánamo. Aunque mi llegada al mundo en ese lugar fuera circunstancial, pues mi mamá y mi abuela habían llegado años atrás de Puerto Rico, empleadas por una señora rica y por embates de la vida terminó trabajando en la zafra de caña para sustentar a mis hermanos mayores y luego a mí. A pesar de que mi madre logró estudiar piano en su infancia gracias a la empleadora de mi abuela, al casarse con su primer esposo debió dedicarse a la casa y los hijos, pero siempre llevó el arte a flor de piel. Fui la menor de 11 hermanos, de 20 partos que mamá tuvo, muchos por supuesto no se dieron, eran tiempos difíciles para las mujeres, aun así, ella siempre vio para que sacáramos de nuestros potenciales el máximo.
 
“Cuando triunfa la Revolución nosotros vivíamos divididos entre el campo y Santiago de Cuba donde construimos una casita hecha de madera de palma y escuchábamos novelas de radio, todavía en aquel entonces la idea de ser actriz no era más que una idea lejana. Luego en las misas de los domingos en la iglesia cantábamos en los cultos, recitábamos salmos y fue cuando sentí directamente atracción por la interpretación. Entonces mamá nos mandó a mi hermana mayor y a mí a Santiago para ir a la escuela y superarnos. Pasé algunas vicisitudes pues teníamos que pasar en un año el contenido de tres cursos para ponernos al día, y así lo hice hasta que se me presentó la oportunidad de estudiar para ser auxiliar de laboratorio clínico”.
 
Primeros pasos hacia el futuro
 
-Al graduarme trabajé en el Hospital Materno de Santiago de Cuba, desde muy jovencita, en los primeros años de edad laboral. Un día leyendo una carta que había enviado Lázaro Peña me escuchan un grupo de periodistas y locutores de CMKC Cadena Oriental y la manera de expresar mi voz atrajo a Guillermo Pérez, un reconocido locutor. El me llamó luego para preguntarme si quería trabajar en la radio, que estaban buscando jóvenes con talento. Una semana después me presenté a las pruebas de captación y comencé de mujer orquesta, estudiando en el curso de locución, trabajando en la radio y en el hospital. Más tarde abrió el Curso de Superación de Actores al cual me acogí pensando siempre en la superación y buscando herramientas para lograr un mejor desempeño.
 
 
La TV
 
-Llegó la televisión a Santiago y comencé a dar mis primeros pasos en el año 69, con todos los retos que suponía actuar para las cámaras y que se estuviera transmitiendo en vivo. Asistidos siempre por técnicos y actores que fueron hasta allá desde La Habana, otros cursos de superación como psicología aplicada, en fin, lo necesario para no quedarnos rezagados en la marcha. Cada obra clásica o contemporánea donde me tocaba interpretar un personaje era una nueva clase, una página repleta de acervo que bebíamos sedientos. Tenía desde mi experiencia en la radio ganados algunos textos, pero fui descubriendo muchos otros que poco a poco hicieron gran parte de la mujer y actriz que soy.
 
El camino a la Ciudad y los sueños
 
-Descubrí desde muy temprano en esta carrera que el arte es una herramienta maravillosa para transformar a las personas, sacar de cada quien lo mejor. Creo en las propiedades formadoras de cada oficio, y en los sacrificios que hay que hacer para lograr los sueños.
 
“Vine para La Habana aproximadamente entre los años 92 o 93, buscando superación y nuevas experiencias. Siempre he querido hacer teatro, sobre todo musical, es una faceta inexplorada en mí que me hubiera gustado lograr; fui mujer de radio y televisión casi a tiempo completo, además de la familia, y no me quedó tiempo para realizar ese arte”.
 
Personajes, heroínas y mujeres
 
-Entre los personajes que recuerdo con mucho cariño esta Nora de Casa de Muñecas. También me marcó interpretar a heroínas como Vilma Espín, Haydee Santamaría y sobre todo a Mariana Grajales. Me queda la deuda de construir un personaje parecido a mis más grandes paradigmas que fueron mi mamá y mi abuela. El arte me hizo una mujer más fuerte.
 
Hoy mañana y siempre
 
-Ahora me motiva escribir, trato de plasmar en letras las sensaciones y sentimientos que he experimentado en mi vida y carrera para legarlas a quienes lo necesiten. Estoy terminando mi primera obra literaria y dos libros de poesía donde he volcado una inmensa gama de vivencias, transformándolas a un nuevo lenguaje, estoy muy agradecida por lograr tanto. Soy una actriz que es madre y mi hijo es hoy actor también, y verlo realizado en esta labor me hace muy feliz. Fui internacionalista, miliciana, poco quizás para algunos y todo lo que necesitaba para realizarme. Me emociona contar en resumen lo vivido este año que la Agencia ACTUAR me otorga junto a otros colegas el Premio por la obra de toda la vida. Aunque la mayor satisfacción continúa siendo reflejar en arte a nuestra sociedad, a las personas y a nuestro país.
 
“Nunca olvidare de dónde vengo, estoy muy orgullosa de mis raíces, de lo alcanzado… Solo espero que sirva de ejemplo o inspiración para algunos, como una vez lo fueron mis maestros para mí.