Jornadas ACTUAR 2019, entrevista a la actriz Cruz Pérez: La gitana que habla con sus plantas

Texto:  Miguel Moret                                       16/03/2019
 
Foto: Alex Ordaz Zayas
 
 
Primeros años
 
-Yo nací en lo que fue el Central Morón, luego Ciro Redondo, antes de Camagüey, ahora es Ciego de Ávila. De mi infancia tengo los mejores recuerdos del mundo, adoro mi pueblo y a su gente. Mi carácter y mi formación tienen mucho de lo que aprendí en esos primeros años. Todavía recuerdo cuando el central cogió candela y todos como hormigas corrieron a apagar el fuego, los que trabajaban ahí y los que no, todos unidos. Siempre fue así, cuando se desbordaba el río, si algún vecino necesitaba algo. Si vuelvo a nacer quiero que sea en el mismo lugar.
 
Me casé joven con un muchacho de allí, tuve mis hijos con él y la inexperiencia jugo la mala pasada de que duramos poco. Nada de lo cual arrepentirse, la vida que tiene sus desavenencias y dichas. Luego vine para La Habana para cumplir mi sueño de ser actriz.
 
¿Cómo encontró Cruz el camino de la actuación?
 
-Tuve la suerte de que llegando a la ciudad estaban buscado extras para la película Asalto al tren y por esos caminos fui buscando mi vocación. Quise probar otras cosas y toqué a las puertas de Radio Progreso. Me presenté en el programa Guía de pioneros y conocí al que fuera mi esposo Cesar Arredondo. Ellos hacían escenificaciones y un día hizo falta una actriz que pudiera interpretar a una niña, yo siempre bromeaba por teléfono imitando voces infantiles y me probaron para ese rol. Aprobé y comenzó una hermosa travesía que nunca olvidaré.
 
¿Actriz de historias o de personajes?
 
-Los personajes más importantes de mi vida fueron dentro de la televisión. El primero fue en los Mambises, los primeros que se hicieron. Aquel personaje se llamaba Alicia y moría en un momento de la trama, aún guardo las cartas que mandaban los televidentes pidiendo que se salvara. Luego vino la Gitana Cruz, un personaje entrañable que guarda una carga simbólica muy especial para mí. Al principio tenía solo unas pequeñas escenas, pero gustó tanto que el escritor tuvo que agrandarlo y llevarlo hasta el final, yo contenta con eso (sonríe emocionada).
 
Ahora tengo al personaje que hice en la telenovela En fin el mar. Yo acababa de perder a uno de mis hijos. Cuando me lo propusieron, no acepté en principio, era demasiada la tristeza. Luego leí el guion y encontré una fuga necesaria para el dolor, una razón para sonreír. La actuación me devolvió las ganas de hacer cosas, además que el personaje se parece mucho a mí, yo también hablo con las plantas.
 
La escuela de la vida y el amor
 
-Yo no soy actriz de escuela, todo lo que sé, lo debo al maestro Vicente Revuelta y sus talleres. Cada vez que me enfrentaba a retos volvía en el tiempo a las palabras de Vicente, cada minuto que compartía con sus alumnos era un manantial de sabiduría y amor.
 
De cada medio tomé las experiencias necesarias para formar mi carácter y bagaje cultural. De la actuación aprendí todo lo que esperaba y más. Cuando matriculé en la universidad para estudiar Historia del Arte y llegaba a las clases ya conocía todos los grandes clásicos pues ya los habíamos hecho en la radio o en la televisión. Trabajé incansablemente y nunca me detuve en mi sed de conocimiento.
 
¿Qué significa para Cruz Pérez el premio que le otorga ACTUAR por la obra de toda la vida?
 
-Me jubilé en el año 2007 y todavía mantengo la pasión intacta por la actuación. Creo que cada reconocimiento es la confirmación de todos los sentimientos, risas y lágrimas que acumulamos a lo largo de nuestra carrera. Este premio me reafirma el cariño y huella que uno puede dejar en su país, en el público, que al final es lo más importante.