Jornadas ACTUAR 2019, entrevista al actor Emilio del Valle

 
Por Miguel Moret                  18/02/2019
   
Foto: Alex Ordaz Zayas
 
 
Sobre aquel niño que quiso ser actor.
-Yo nací en un solar de la calle Zanja No. 668, mi madre me abandonó en uno de los cuartos donde vivíamos. En el cuarto de al lado vivía una señora de color, que escucho los gritos de aquel niño y me cuidó, esperando a que regresara mi madre. Ella nunca volvió y entonces esa buena negra me crió, convirtiéndose en mi nueva familia, llevándome luego para el municipio Los Palacios en Pinar del Río, donde ella pertenecía. Allí me terminó de criar mi abuela Dolores, todo eso fue la mayor prueba de amor que pudiera vivir. Vine a pasar el servicio militar a La Habana, y me fui a trabajar como ayudante de carpintero, luego de electricista, albañil… En el año 67 sale una convocatoria por el periódico Juventud Rebelde solicitando que se presentaran a prueba quienes tuvieran aptitudes para ser actores.
 
¿Cómo lograste transformar el sueño en la vida?
-Siempre mi mayor ambición fue la de ser actor, lo perseguí y creo haberlo conseguido. Como te explicaba me presenté a las pruebas de la Escuela de Formación Profesional de Actores y me escogieron entre otros que hoy son grandes actores. No tuve la oportunidad de pasar el ISA, esa fue mi única escuela, además de escuchar y observar diariamente a todos los que me rodeaban. Había hecho antes un poco de teatro, pero tenía muchas ansias de conocimiento y de hacer cosas.
 
Sobre los procesos… ¿Cómo se formó el carácter multifacético del Valle?
-Comencé en la televisión haciendo de doble en programas, papeles pequeños, muchas cosas que hoy todavía recuerdo, hasta que una vez me dieron un pequeño texto en San Nicolás del Peladero, y parece que gustó pues ahí siguieron llegando propuestas. Luego traté de mostrarme en diferentes aristas y formas de trabajo actoral, hice muchas aventuras, desde Los Mambises, Teatro ICR, novelas, pero lo que más me marcó fue la Radio. La primera gran novela donde trabajé fue Sol de Batey, luego vino Las huérfanas de la Obra Pía, y muchas otras experiencias inolvidables.
-Mi primera incursión en el género radial fue en Radio Progreso, al aire directo, ese fue un fuego formador necesario para mi carácter y mi carrera profesional. Todo aquello fue necesario y hermoso. Gracias a todo ese movimiento luego pude hacerme locutor, que es otra arista que adoro. La Radio soltó mis manos como actor, como dijo Oscar Luis López, “La Radio es sonido para ver”. Así traté siempre de llegar a las zonas de silencio donde otros medios no logran establecerse. El uso de la imaginación es primordial, la conexión de los sentidos y sentimientos con la voz.
 
¿Cuál entre todas las manifestaciones vislumbras con mayor precisión hoy en Cuba?
-Creo que ahora mismo el Teatro es la manifestación que mejor salud goza entre todas. Escucho y veo a muchos jóvenes talentos crecer hoy en las tablas y la exigencia se mantiene muy fuerte. La Radio y la Televisión adolece en estos tiempos de la estricta dedicación que necesita, no en todos los casos, pero si muchas veces.
 
¿Qué significa en este punto para Emilio del Valle el Premio por la obra de toda la vida que concede la Agencia ACTUAR?
-He trabajado siempre haciendo lo que me gusta, ahora mismo me estoy dejando crecer la barba para un papel en la serie de Lucha contra bandidos. Entonces agradezco sinceramente los premios y homenajes, pero la mayor satisfacción es la gente que me conoce y disfruta mi trabajo. Me sorprendió este premio y hasta el momento estoy muy contento.